jueves, 5 de mayo de 2016

René Char - Lettera Amorosa




René Char - Lettera Amorosa 

Extractos en traducción



"Escrutá tus pupilas, me decía mi madre, examinándome antes que entrara en mis sueños de colegial. Yo comenzaba a divisar una piedrita, ora perezosa ora estridente. Lloraba. La hubiera querido en mi alma. Y solo ahí.

Tiene que quebrarse lo que encierra a esta ciudad donde estás retenida. Viento, viento, viento en torno a los troncos y en los pajonales.

Levanté los ojos por la ventana de tu habitación. ¿Te llevaste todo? No es más que un copo que se derrite en mi pupila. Fea estación en la que creemos extrañar, en la que proyectamos pero solo nos debilitamos.

Solo puedo estar y vivir en el espacio en la libertad de mi amor. No somos juntos el producto de una capitulación, ni el motivo de una servidumbre aún más deprimente. También, mantenemos maliciosamente uno contra el otro una guerilla sin reproches.

¿Quien no soñó, errando por el bulevar de las ciudades con un mundo que, en vez de comenzar por la palabra, empiece con las intenciones?

Toda la boca y el hambre de algo mejor que la luz se desencadenan.

Entreabro la puerta de nuestra habitación. Allí donde duermen nuestros ojos. Colocados por tu mano misma. Blasones endurecidos, esta mañana, como miel del cerezo.

¿Por qué el campo de la lastimadura siempre es el más próspero? Los hombres con la mirada vieja, que tuvieron un orden del cielo atravesado, reciben sin sorprenderse la noticia.

No es simple permanecer erguido sobre la ola del coraje cuando seguimos con la mirada a un pájaro volando al caer el día.

No confundo la soledad con la lira del desierto. La nube de esta noche que cierne tu oreja no es de nieve adormeciente, sino de brumas del mar tomadas de la primavera.

Gracias por ser, sin nunca quebrarte, iris, mi flor de gravedad. Vos elevás al borde de las aguas cariños milagrosos, vos apagás las plagas frente a las que el tiempo no puede actuar, vos no conducís a una casa consternante, vos permitís que todas las ventanas que se reflejan hagan no más que un solo rostro de pasión, vos acompañás el regreso del día sobre las verdes avenidas libres.


*Iris: 1 - Nombre de una divinidad de la mitología griega que era la mensajera de los dioses. Al desplegar su pañuelo creaba el arco iris.
2 - Nombre de una mujer que los poetas utilizan para designar la mujer amada

3 - Pequeño planeta

Francis Ponge - La lluvia



Francis Ponge - La lluvia

    La lluvia, en el patio donde la veo caer, desciende en cadencias diversas. En el centro, es una delgada cortina (o red) discontinua, una caída implacable pero relativamente lenta de gotas probablemente bastante ligeras, una fracción intensa del meteoro puro. A poca distancia de los muros de derecha e izquierda caen con más ruido unas gotas más pesadas, individuadas. Aquí, parecen del grosor de un grano de trigo, allá de una arveja, más allá casi una canica. Sobre las molduras, sobre los alféizares de la ventana, la lluvia corre horizontalmente mientras que en la parte inferior de los mismos obstáculos se suspende en forma de caramelos convexos. Siguiendo la superficie de un pequeño techo de zinc que la mirada sobrevuela, corre en capas muy delgadas, ondeada a causa de corrientes muy variadas por las imperceptibles sinuosidades y relieves del techo. De la canaleta contigua en donde corre contenida por un arroyo seco y sin pendiente, cae de repente en forma de un delgado hilo perfectamente vertical, bastante mal trenzado, hasta el suelo donde estalla y resurge en alfiles brillantes. 
    Cada una de sus formas tiene una cadencia particular; le responde un ruido particular. El todo lleva una vida intensa como un mecanismo complicado, tan preciso como azaroso, como un reloj cuyo resorte es el peso de una masa dada de vapor en precipitación. 
    El sonido en el suelo de los hilos verticales, el gluglú de las canaletas, los minúsculos golpes de gong se multiplican y resuenan a un mismo tiempo en un concierto sin monotonía, no sin delicadeza. 
    Una vez que el resorte se distendió, algunos engranajes un tiempo más siguen funcionando, cada vez más lentos, luego toda la maquinaria se detiene. Entonces si el sol vuelve a salir, todo desaparece enseguida, el brillante aparato se evapora: ha llovido. 

jueves, 18 de junio de 2015

Paul Éluard - Últimos poemas de amor




Paul Éluard - Derniers poèmes d'amour 




 Ma morte vivante                                     Mi muerta viva

Dans mon chagrin, rien n’est en mouvement
J’attends, personne ne viendra
Ni de jour, ni de nuit
Ni jamais plus de ce qui fut moi-même

Mes yeux se sont séparés de tes yeux
Ils perdent leur confiance, ils perdent leur lumière
Ma bouche s’est séparée de ta bouche
Ma bouche s’est séparée du plaisir
Et du sens de l’amour, et du sens de la vie
Mes mains se sont séparées de tes mains
Mes mains laissent tout échapper
Mes pieds se sont séparés de tes pieds
Ils n’avanceront plus, il n’y a plus de route
Ils ne connaîtront plus mon poids, ni le repos

Il m’est donné de voir ma vie finir
Avec la tienne
Ma vie en ton pouvoir
Que j’ai crue infinie

Et l’avenir mon seul espoir c’est mon tombeau
Pareil au tien, cerné d’un monde indifférent
J’étais si près de toi que j’ai froid près des autres.


En mi tristeza, nada está en movimiento
Espero, nadie vendrá
Ni de día, ni de noche
Ni nunca más de lo que fue yo mismo

Mis ojos se separaron de tus ojos
Pierden su confianza, pierden su luz
Mi boca se separó de tu boca
Mi boca se separó del placer
Y del sentido del amor, y del sentido de la vida
Mis manos se separaron de tus manos
Mis manos dejan escapar todo 
Mis pies se separaron de tus pies
Ya no avanzarán más, no hay más camino
No conocerán más mi peso, ni el descanso

Se me dio ver mi vida acabar
Con la tuya
Mi vida en tu poder
Que creí infinita

Y el porvenir mi única esperanza es mi tumba
Como la tuya, cercada por un mundo indiferente
Estaba tan cerca tuyo que tengo frío cerca de los otros.